¿Cuándo termina el fútbol?

¿Cuándo termina el fútbol?

Primero, cabe aclarar que no es que no me guste el fútbol. Me gusta, uno que otro partido, o cuando juega la selección. Pero para mi pareja el fútbol no es de uno que otro partido, o de partidos de la selección. Para él, el fútbol es de todos los días, es del Mundial, de la Copa Libertadores, de La Liga colombiana, de la Champions League, de La Liga Española, Italiana, Inglesa, de la Copa América, de La Eurocopa, copa Confederaciones, de los partidos amistosos y si existiese una copa, campeonato o liga por más remota o mínima que fuese, también sería de eso.

El fútbol no se termina a los 90 minutos del partido, porque siempre hay tres o cinco minutos más de alargue, tiros de penal cuando alguien tiene que ganar y partidos de ida y vuelta. El fútbol no se termina cuando los jugadores salen de la cancha, porque sigue la rueda de prensa con el técnico de ambos equipos que disputaron la batalla. Los memes de WhatsApp y los respectivos comentarios: “¿Viste el partido del América?”, de ahí en adelante ya no hay quién pare ese tren, porque al repasar el partido, se hablará de la tabla de posiciones, cuánto necesita este para pasar al otro y a cuantos puntos están del que encabeza la lista. Y después de eso… (Merece que le dedique un párrafo entero)

Después de eso, por supuesto, siguen los programas que hablan de fútbol. Es decir, que si un lunes no hay partidos, se recurre a los programas de debate futbolísticos ya sea en los canales de TV normales o en Youtube. Los panelistas hablan de los partidos del fin de semana, los de la semana, y si es preciso del partido del año pasado. Llevan estadísticas de los equipos, hablan del jugador que se pasó de club, especulan posibles cambios de técnico, cuestionan la estrategia de juego y (siempre) formulan una brillante con la que seguro se hubiese ganado el partido. Pronostican resultados, posibles alineaciones y hasta ganadores de campeonato. ¿De dónde sale tanto tema? Es que son unos artistas del comentario.

Pero no crean que todo es banalidades, 22 jugadores corriendo detrás de un balón e infinitos periodistas dándole vueltas al mismo tema.
Con el fútbol he aprendido cosas, he repasado geografía, descubierto países, ciudades y culturas que desconocía. He entendido que es un juego que se trata de estrategia, de conocer los jugadores, sus habilidades y saber moverlos en el momento y lugar perfecto, dentro y fuera de la cancha. Que detrás de un jugador hay un técnico, detrás del técnico hay un equipo y detrás del equipo hay una afición, usted y yo (Así sea solo cuando juega la selección). El fútbol es masivo. Está en el imaginario colectivo, en la conversación con el otro, en mi casa, en la calle, en el canal de televisión, en la cancha del barrio, en el estadio y en la cervecita que se toma para acompañar el canto de gol (o la madreada, cuando es gol en contra), ¿Para qué pelear contra eso?.

¿Para qué queremos que se termine el fútbol?, solo cuando le pregunte a su pareja ¿Vamos mañana a un bar con los compañeros de trabajo? Y la respuesta sea “Mañana hay partido de eliminatorias al mundial”.

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